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Lilith, Mujer y Perversidad
Parte 1

Lilith, Mujer y Perversidad
Parte 1

Dante-Gabriel-Rossetti-Lady-Lilith

En el mito sumerio Lilit es una diosa o fuerza independiente asociada a la oscuridad y temida por los hombres.

En el mito hebraico representaría la igualdad frente al hombre ya que fue creada a su semejanza.

Así, viéndose igual a Adán se rebeló ante sus exigencias de sometimiento y lo abandonó. Tuvo otros amores y muchos hijos.

Fue, en este sentido la primera mujer libre de la historia.

Sobre la asociación entre mujer y perversidad en la historia clásica

Los mitos reflejan creencias o ideas del imaginario colectivo y es un mito recurrente el considerar a la mujer como la perdición del hombre, la encarnación del mal que va a tentarlo y a alejarlo del buen camino sirviéndose de sus encantos. Esta idea la encontramos en la mitología griega en figuras como Medea, Circe o Pandora, o en criaturas como las sirenas o la esfinge o en textos bíblicos donde encontramos a Dalila, Judit, Salomé o, yéndonos a la tradición hebrea, a Lilith.

¿Quién es Lilith?

Según algunos textos de la tradición hebrea, antes de estar con Eva, Adán tuvo a otra compañera: Lilith. Nacida no de la costilla de Adán, sino creada por Dios con las mismas arcillas con las que creó a este, Lilith encarna la insumisión, la libertad sexual, el poder y todos los pecados y tabúes de la moral patriarcal.

Según la etimología de su nombre podemos relacionarla con los términos lilitu, espíritu del viento o del desierto de herencia babilónica; la palabra hebrea layit que significa noche, y con Lillake, un demonio femenino vinculado a la diosa Anat, diosa semita de la fertilidad y de la guerra relacionada con otras deidades griegas y egipcias.

Cuando la pareja mantenía relaciones sexuales, Adán le exigía a Lilith que se recostase, postura que ella consideraba ofensiva. Llegó un momento en el que Adán recurrió a la fuerza para obligarla y Lilith pronunció el nombre secreto de Dios, lo abandonó y se refugió en el Mar Rojo. Tres ángeles, Senoi, Sansenoi y Semangelof, envió Dios para que fuesen a buscarla para hacerla regresar.

El Bosco, El carro de heno, c. 1500, óleo sobre tabla (Lilith aparece en la mitad del lateral izquierdo como serpiente con cabeza de mujer)

Lilith se negó rebelándose ya no solo contra la voluntad masculina, sino también contra la voluntad divina. Ya no es una mujer, ahora es una criatura tocada por el mal que habita en la Tierra y tiene relaciones sexuales con demonios, dando a luz a cien hijos destinados a morir por castigo divino cada día y que puede hacer enfermar a los recién nacidos.

Lilith encarna así el pecado, la promiscuidad, la soberbia y la desobediencia. Iconográficamente suele ser representada con ojos verdosos que resplandezcan en la oscuridad, una larga y abundante melena, asociada en el mundo hebreo con la fuerza física y el atractivo sexual, que denota sensualidad, lujuria y salvajismo.

En las sociedades patriarcales, la mujer es tratada como ganancia y la postura sexual que debe adoptar es tumbada bajo el hombre, como signo de sumisión. Por esto, tanto Lilith, como seductoras demoníacas o figuras femeninas que se rebelen contra esta pasividad sexual serán representadas a horcajadas sobre el cuerpo del hombre indefenso.

A veces es representada con cola de serpiente o animalizada. Es por este motivo por el que se la puede identificar con la serpiente bíblica y así la culpa del pecado original recae sobre Lilith por seducir a Eva. Su voz deberá ser dulce, como para atraer al varón, fascinado. Como sucede con las sirenas, lejos de revelar la naturaleza monstruosa de la criatura, la voz la oculta para que el hombre se dirija sin saberlo a lo que será su perdición.

Por influencia platónica, las religiones monoteístas proponen una separación entre el cuerpo y el espíritu, denigrando a figuras como Lilith por perversa y demonizando las relaciones sexuales, que son placeres de la carne.

En un próximo artículo trataremos la sombra de esta figura en la Europa decimonónica.

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