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Grigori Rasputín

Grigori Rasputín

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Rasputín fue un místico ruso con una gran influencia en los últimos días de la dinastía Románov. Rasputín es la transcripción al español procedente de la francesa, aunque más acorde con la pronunciación en ruso es la forma Rasputin.​
 
Nacimiento: 21 de enero de 1869, Pokróvskoye, Rusia
 
Estatura: 1,93 m
 
Datos del asesinato: 30 de diciembre de 1916, Palacio Yusupov, San Petersburgo, Rusia
 
Cónyuge: Praskovia Fiódorovna Dubrovina (m. 1890–1916)

Un religioso mujeriego

Hablemos de Grigori Rasputín, ese campesino siberiano que acabó consolidándose como uno de los hombres más poderosos de Rusia y que hoy te estaría captando para una estafa piramidal.

Su vida está llena de enigmas y leyendas, pero lo que está claro es que como a Julio Iglesias, le gustaban las mujeres y el vino y estaba hecho todo un truhan. 

Nació en Siberia en 1869. Sus padres eran granjeros y miembros de la Iglesia, pero a él le iban las travesuras. Bebía como si lo fueran a prohibir, se metía en peleas con frecuencia y tenía fama de mujeriego. No sé qué opinaría su mujer de todo aquello, pero la señora, Praskovia Fyodorovna para los amigos, estuvo totalmente entregada al matrimonio. También tenía una hija, que no pinta mucho en la historia, pero el saber no ocupa espacio.

Esta parte de la historia no está del todo clara, pero todo parece apuntar a que un buen día en Siberia, Rasputín le robó un caballo a un aldeano, que quieras que no pues molesta, y los convecinos le sometieron a una especie de juicio popular. El propio Rasputín propuso que le mandaran de peregrinaje para conseguir el perdón de Dios.

Rasputin en fotografía restaurada a color

Y así fue. En 1897 comienza su tour. Durante meses, el travieso de Grigori mantuvo una vida dura, extraña y solitaria, siendo común que durmiera a la intemperie. No sé qué época del año sería, pero dormir solo en un bosque ruso no debe parecerse a un glamping. También visitaba algunos monasterios, donde estudiaba los evangelios para sumergirse en la iglesia ortodoxa rusa.

Rasputín consideró que no podía alcanzar a Dios de forma tan disciplinada y comenzó a buscar senderos alternativos. Un día llegó al monasterio de Verjoturie, en los Montes Urales, donde conoció a dos monjes que le introdujeron en el mundo Jlystý —traducido al castellano “los azotados”—, una secta clandestina que celebraba rituales salvajes y organizaba orgías frecuentemente. La lógica subyacente de la secta es que, sin pecado, no hay redención y sin ella, no hay salvación. Claro, Rasputín encantado. Le dio un arrebato de fervor religioso, adoptando como pilar de su propia fe el pecado. Vamos, que su peregrinaje se convirtió en un Erasmus.

Habiéndose suscrito ya al canal alternativo de la fe, Rasputín decidió alargar su tour durante años, convirtiéndose en un peregrino sacro. Cada vez más convencido de su conexión con Dios a través de los pecaditos, se da a sí mismo el título de sanador, “curando” a gente de pueblo en pueblo. A las jóvenes nos podemos imaginar cómo las curaba.

Fotografía antigua de Rasputín

El caso es que llegó a San Petersburgo —desde su aldea es más o menos un Cádiz-Barcelona—, capital de la Rusia zarista, en aquel momento dirigida por el zar Nicolás II.

La familia real era respetada por el pueblo ruso, aunque Nicolás II tenía un poco de político español y la lió en sendas ocasiones: el día de su coronación, murieron aplastados miles de campesinos que acudieron a presenciarla y él siguió a lo suyo; en el discurso inicial de su mandato dijo que iba a seguir con la línea absolutista, cuando en Europa estaba cuajando eso de la democracia, y un largo etcétera de estrepitosas cagadas. Además, teóricamente las dos grandes misiones de un zar eran ganar territorios y tener un descendiente varón, y Nicolás II se había metido en una guerra contra Japón que perdió rápidamente y hasta la fecha sólo había tenido hijas.

Rasputín a todo esto estaba haciendo de la suyas por la capital, labrándose la fama de sanador-conquistador y acabando por codearse con las más altas esferas. Se dice que era un gran entendedor de la naturaleza humana, que poseía un feroz carisma y una presencia embelesadora y que dominaba con soltura el ritual del apareamiento. Adjunto foto de Rasputín con sus groupies en plan C.Tangana en el yate.

Rasputin junto a miembros de la corte real

En 1904, Nicolás II y la zarina Alexandra tuvieron un heredero varón, porque con sus cuatro hijas mayores no les bastaba. Resultó que Aleksei, el heredero en cuestión, era hemofílico, y los hemofílicos solían morir jóvenes, lo cual podía suponer el fin de la dinastía Romanov. Alexandra, alias la zarina, que era muy devota ella y necesitaba un milagro, había escuchado hablar de Rasputín mediante una amiga, y le hizo llamar a palacio. Al parecer Rasputín también tenía mucha mano con los niños y decía que era el único que le podía curar; y los zares, que decidieron guardar en secreto el temita de la hemofilia, le confiaron al monje el bienestar de Aleksei.

Como un rasguñito tonto podía acabar con la vida del niño, Rasputín y Alexandra se hicieron mejores amigos para siempre y ella le comenzó a considerar un enviado de Dios. Pronto se convirtió en una pieza indispensable de la familia real por el día y líder de una especie de secta sexual por la noche.

El ambiente político en Rusia estaba más tenso que el tanga de Borat por diferentes razones y Nicolás II acabó por aceptar los consejos de Rasputín, sin tener él ni idea del clima. Su enorme influencia en la familia real le había hecho ganarse bien de haters y bien importantes.

Rasputín junto a los hijos del Zar

Piotr Stolipin, el mejor ministro de Nicolás II, harto de ver como Rusia se iba a la mierda y el zar ignoraba sus consejos mientras que aceptaba los de Rasputín, decidió abrirle una investigación policial. En ella figuraban acusaciones de robo, blasfemia, agresiones sexuales y violación. Todos sus consejeros le habían sugerido deportar a Rasputín, pero Nicolás les ignoró.

Al obispo de San Petersburgo tampoco le hacía ninguna gracia ya el monje loco, y le intentó asesinar sin éxito. En el duelo, a Rasputín se le extraviaron unas cartas un poco picantes que la zarina le había enviado, y el obispo vendió la exclusiva. En las cartas la zarina había escrito cosas del estilo “quiero dormir sobre tu hombro, he pecado muchas veces, soy débil, pero no me abandones”, y ahí sí que sí el zar le mandó a casa. Contra la voluntad de Alexandra, Rasputín volvió a Siberia, que ya tocaba ver a su mujer.

En septiembre de 1912, Alexei tuvo un accidente que le hizo enfermar gravemente. Alexandra exige que vuelva Rasputín porque es el único que puede salvarle. Justo cuando el niño empezó a mejorar, Alexandra recibe un mensaje de Rasputín y ella sintió que le envió sus poderes osteopáticos vía telegrama. El caso es que vuelve a la capital a seguir liándola.

Rasputín dando miedito

En el restaurante Yar de Moscú, una noche de 1915, Rasputín se puso en plan Pocholo e hizo cosas de las que probablemente se arrepintió en la resaca. Despreció a la gente, presumió de su vínculo y de su poder sobre la zarina y la política rusa y se sacó el pene para hacer el helicóptero. Los días siguientes, la prensa local publicó viñetas que insinuaban que Rasputín era más que un babysitter, lo que agravó aún más la mala fama que se había ganado la familia real.

Finalmente, el cuerpo sin vida de Rasputín apareció en un río el 19 de diciembre de 1916, había sido envenenado y disparado en la cabeza por, según se cree, un grupo de aristócratas. Un año después, los revolucionarios asesinaron a los Romanov, suponiendo el fin de la Rusia zarista e implantándose una dictadura proletaria.

Definitivamente Rasputín fue un mal marido, padre ausente, ladrón, alcohólico, estafador, tirano, trepa y agresor sexual, y mírale. La moraleja de todo esto es que se puede llegar bien alto siendo un mediocre y un miserable, que la seguridad en uno mismo lo es todo y que cualquiera puede ligar si se lo propone.

¿Conocéis a algún Rasputín? Yo a mogollón, y se aferran bien a sus puestos los cabrones.

Rasputín fue un místico ruso con una gran influencia en los últimos días de la dinastía Románov. Rasputín es la transcripción al español procedente de la francesa, aunque más acorde con la pronunciación en ruso es la forma Rasputin.​
 
Nacimiento: 21 de enero de 1869, Pokróvskoye, Rusia
 
Estatura: 1,93 m
 
Datos del asesinato: 30 de diciembre de 1916, Palacio Yusupov, San Petersburgo, Rusia
 
Cónyuge: Praskovia Fiódorovna Dubrovina (m. 1890–1916)

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