OPIA

Tao Te King, Lao Tse

Tao Te King. Lao Tse

Su nombre procede de las palabras con las que empiezan cada una de sus dos partes: 道 dào ‘el camino’, la primera del Capítulo 1, y 德  ‘virtud’, o ‘poder’, la primera del Capítulo 38, con el añadido 經 jīng, ‘libro clásico’.

Según la tradición, fue escrito alrededor del siglo vi a. C. por el sabio Laozi, un archivista de la corte de la dinastía Zhou, por cuyo nombre se conoce el texto en China. 

La verdadera autoría y fecha de composición o de compilación del libro es aún objeto de debate.

El camino de la virtud

El Tao Te Ching (Libro del camino y la virtud) es un libro cuya creación se le atribuye al chino Lao Tse, aunque existen dudas de si existió realmente y hay quienes han afirmado que fue escrito por varios autores.

El libro data de algún momento entre el final del siglo IV a. C. y el comienzo del siglo III a. C. en China y es el único libro que se atribuye a su supuesto autor, también llamado Lao Tzu o Lao Zi, entre otros, y cuyo significado en chino es “viejo maestro”.

La leyenda cuenta que Lao Tse, a punto de cruzar la frontera para abandonar China se encontró con un guardia que al reconocerle le pidió que le transmitiese su sabiduría. 

Ilustración de Lao Tse abandonando China

Este libro es considerado uno de los textos clave de la filosofía taoísta junto con otros dos, el libro Zhuang Zi y Lie Zi, que tienen una importancia similar en esta creencia a la Biblia en el cristianismo o el Corán en islam.

Es un libro que, por su forma de estar escrito, en chino antiguo, ha tenido diferentes interpretaciones y traducciones, que difieren entre unas a otras. Esto es algo que lo hace aún más interesante. Está dividido en dos partes: el Tao (camino) y el Te (virtud).

Ilustración del Lobo Estepario y Hermann Hesse

El contenido del Tao Te Ching puede ser dividido en varias ideas principales: metafísica, ética y comportamiento político.

METAFÍSICA

Para los taoístas, el Tao es una energía que da origen a todo lo que percibimos, pero a su vez, es imperceptible por nuestros 5 sentidos. Todo tiene origen en él y todo es parte del Tao.

I

El Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao. 

El nombre que se le puede dar no es su verdadero nombre. 

Sin nombre es el principio del universo; 

y con nombre, es la madre de todas las cosas. 

Desde el no-ser comprendemos su esencia; 

y desde el ser, sólo vemos su apariencia. 

Ambas cosas, ser y no-ser, 

tienen el mismo origen, aunque distinto nombre. 

Su identidad es el misterio. 

Y en este misterio se halla la puerta de toda maravilla.

El Tao cree en la armonía y en ella, el ser humano está al mismo nivel que plantas y animales. Si todo ha sido creado por la misma energía todo es parte del Tao y todo es Tao al mismo tiempo.

Las plantas y animales se adaptan mejor a él ya que no hacen esfuerzos por destacar unos sobre otros y se adaptan a sus circunstancias.

El Tao permite a los humanos desarrollarse y liberarse de ambiciones y deseos materiales para centrarse en lo espiritual. Es una doctrina humilde que no necesita reconocimientos, templos ni ofrendas.

El Tao incluye la luz y la oscuridad, ambas creadas por su energía y en su contraposición crean un todo. El bien y el mal son dos fuerzas que interactúan constantemente y no existirían la una sin la otra.

Ilustración que hace referencia al Tao

ÉTICA

En cuanto a su reflexión sobre la moralidad, el Tao Te Ching promueve los valores de generosidad, desapego, sencillez y pacifismo.

II

Por eso el hombre sabio

encauza los asuntos sin imponerse.

Enseña estando callado.

No se opone a los seres que nacen

ni se apodera de sus vidas.

Nunca se apodera de la obra cumplida.

Por no permanecer en ella,

no hay quien se la pueda arrebatar.

Sencillez

Aquel que quiere acumular riqueza, lujos o alcanzar la fama debe, emplear mucho tiempo para lograrlo, generando un importante desgaste físico y mental.

Esto puede convertirse en una obsesión y no implica solo el esfuerzo que requieren estas metas sino su posterior mantenimiento en el tiempo.

El taoísmo propone la idea de vivir sencillamente, trabajar para saciar cómodamente las necesidades básicas: vivienda, alimento e higiene, contentándose con poco y huyendo de la opulencia.

Con ello, la energía que se destinaría, por ejemplo, a alcanzar y mantener la fama, podrá ser invertida a perfeccionar las virtudes y ayudar a los demás.

IX

Si quieres conservar un bien,

añadiéndole más y más,

malgastas tu energía.

La espada que se afila sin cesar

no conservará su filo mucho tiempo.

Una sala llena de oro y jade

no podrá ser protegida eternamente.

Quien se enorgullece de sus riquezas y méritos

atrae sobre sí la desgracia.

Retirarse una vez acabada la obra,

he ahí el Tao del Cielo.

El Yin Yang, uno de los símbolos principales del taoísmo

Moderación

Se aplica la regla de que nada en exceso es bueno, ni aquellas cosas que consideramos beneficiosas.

Demasiado ejercicio acaba en lesiones, demasiada agua mata a una planta y demasiada comida acaba en indigestión.

Por ello, debemos descubrir las leyes de la moderación que se nos aplican a cada uno, reconocerlas y aplicarlas. Esto se aplica a todos los ámbitos y seres del mundo.

Desapego

La idea del desapego con uno mismo y los demás se define eliminando el propio ego y viendo al resto de las personas como iguales. El taoísta sirve a los demás sin pedir nada a cambio. 

La generosidad es considerada un gran valor y debe ser desinteresada, no se debe presumir de las buenas acciones que realiza y se ofrece para ayudar y hacer el bien en toda momento.

El Mal

Como ya hemos visto antes, el mal también es parte del Tao y sirve como energía de enseñanza. El taoísmo enseña que aquel que hace el mal es ignorante ya que no se da cuenta de que, si actuara con bondad, no solo ayudaría a los demás, sino que se estaría ayudando a sí mismo.

Por tanto, el Tao Te King resalta la importancia de la existencia del mal como pruebas para trabajar la paciencia, la empatía y la generosidad; para aprender de los errores de estas personas y no comerter los mismo errores; y aconseja evitar el encuentro directo con el mal y las personas que lo practican en la medida de lo posible.

Al conocer lo bello como bello

todos conocen la fealdad en el mundo.

Todos saben que el bien es el bien

y entonces conocen el mal.

Así es como:

Ser y no-ser se engendran uno a otro.

Lo difícil y lo fácil mutuamente se integran.

Ancho y angosto se forjan uno a otro.

Voz y tono se armonizan uno a otro.

El yoga taoísta

Violencia

El taoísmo es pacifista, aunque no deja de ser pragmático. Se intentará evitar la violencia a toda costa, pero en el caso de que sea inevitable en última instancia. En este caso, el taoísta debe usar la fuerza y defenderse.

En el caso de ganar la pelea o enfrentamiento, debe sentirse apenado y no victorioso por el hecho de haber tenido que recurrir a la violencia al no tener otra salida.

XXXI

Las armas son instrumentos nefastos.

El hombre de Tao nunca se sirve de ellas.

El hombre de bien considera la izquierda como sitio

de honor,

pero permanece a la derecha cuando porta armas.

Las armas son instrumentos nefastos,

no adecuados para el hombre de bien.

Sólo las usa en caso de necesidad,

y lo hace comedidamente,

sin alegría en la victoria.

El que se alegra de vencer

es el que goza con la muerte de los hombres.

Y quien se complace en matar hombres

no puede prevalecer en el mundo.

La no acción (Wu Wei)

Esto no se refiere a no actuar sino a conseguir llevar una vida tranquila. Para ello se requiere tener labores y actividades pero que no supongan un esfuerzo grande y que se hagan con un mínimo desgaste.

Es un intento de imitar a las plantas. El árbol no realiza un gran esfuerzo para crecer y dejar caer sus hojas, es un proceso lento y fluído. Una vez las hojas caen, alimentan la tierra y el viento transporta las semillas para que crezcan nuevos árboles de manera armoniosa.

Si en vez de actuar impulsivamente fuéramos sujetos más observadores se podrían evitar muchos problemas. Estar tranquilo y fluir con los cambios es lo que el Tao define como aspiración de la humanidad y alivio del sufrimiento.

Nada es buena o mala suerte y hay que aceptar aquellas cosas que parezcan positivas con el mismo respeto y templanza como con aquellas que parecen positivas. Hay que fluir con el Tao ya que una cosa lleva a otra y poco se puede hacer forzando el inevitable curso de los acontecimientos y no aceptando los cambios.

La influencia taoísta en el arte Zen

IDEAS POLÍTICAS

Como otros grandes textos de la historia antigua, los aspectos de gobernanza y liderazgo eran muy importantes.:

Relación interna

En el Tao Te Ching, se nos presenta a un buen gobernador como alguien que no elogia a individuos concretos y así evita las envidias del resto. Un gobernante que es sencillo, benevolente y no busca su riqueza personal. Vive humildemente y rechaza la opulencia.

Su poder reside en su sabiduría y no en su fuerza. No explota a su población y mantiene al mínimo los tributos para que el pueblo pueda vivir cómodamente.

Relación Externa

El buen gobernante, no invade las regiones vecinas, sino que tiene unas buenas relaciones comerciales y sociales con ellas, ayudándose entre unos y otros en momentos de necesidad.

Un buen gobernante no utiliza las armas a no ser que sea la última opción, para defender a su pueblo o a sus aliados. 

En el caso de producirse una guerra o una batalla, no se vanagloria de las bajas enemigas sino que las honra del mismo modo que a las propias.

Anarquismo

Para muchos, Lao Tse, o su leyenda, es el primer anarquista de la historia:

57

Con rectitud se gobierna el Estado.

Con sagacidad se lucha en la guerra.

Con la no-acción se conquista el mundo.

¿Cómo lo sé?

Por esto:

Cuantas más limitaciones y prohibiciones haya,

más pobre será el pueblo.

Cuantas más armas,

más desorden habrá en el reino.

Cuanta más astucia,

más hechos extraños ocurren.

Cuantas más leyes y decretos,

más ladrones aparecen.

Por esto el sabio dice:

Yo nada hago

y el pueblo por sí mismo progresa.

Yo quedo en la quietud

y el pueblo por sí mismo mejora.

Yo no negocio

y el pueblo por sí mismo se enriquece.

Yo nada deseo

y el pueblo por sí mismo vuelve a la sencillez.

Su nombre procede de las palabras con las que empiezan cada una de sus dos partes: 道 dào ‘el camino’, la primera del Capítulo 1, y 德  ‘virtud’, o ‘poder’, la primera del Capítulo 38, con el añadido 經 jīng, ‘libro clásico’.

Según la tradición, fue escrito alrededor del siglo vi a. C. por el sabio Laozi, un archivista de la corte de la dinastía Zhou, por cuyo nombre se conoce el texto en China. 

La verdadera autoría y fecha de composición o de compilación del libro es aún objeto de debate.

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